Trastorno por déficit de atención e hiperactividad

24.09.2020

En mayor o en menor medida todos hemos oído hablar del famoso TDAH, trastorno por déficit de atención e hiperactividad. Pero, ¿sabemos realmente lo que significa?.

Cada individuo establece sus patrones de normalidad, pero no debemos olvidar que son individuales e intransferibles y han sido generados por experiencias personales y el ambiente que nos ha rodeado a lo largo de nuestra vida. Con un ejemplo seguro que lo comprendemos mejor; para mi puede ser normal madrugar para irme a correr y otros pensarán que algún que otro tornillo anda suelto por ahí dentro...


Y es que creo que esto es lo fundamental, no debemos olvidar que cuando consideramos algo dentro de lo "normal" estamos hablando de lo que es más frecuente, sin olvidar que eso no significa lo mejor. Ya que muchas veces salirse de la normalidad puede darte la excelencia, y sino díselo a Enstein, que muy normal no parece que fuera.


Los niños con déficit de atención e hiperactividad no son niños un poco movidos, un poco inatentos y un poco impulsivos. Son niños que de forma conjunta o aislada son muy movidos, muy inatentos o/y muy impulsivos, en su cole y en su casa y como consecuencia les afecta de forma llamativa en el desarrollo normal de su día a día.

Estos problemas se acompañan con frecuencia de baja tolerancia a la frustración, dificultades en las relaciones con otros, ambiente familiar tenso, alteraciones de la conducta, fracaso en los estudios y disminución acusada de la autoestima.

Mucha gente se atreve a decir que el TDHA no existe, que es una invención de los médicos, los padres, que es una forma de justificar ciertos casos de fracaso escolar, de mala conducta, en fin, un rollo Miguel Bosé con el coronavirus....

Para el diagnóstico no disponemos de ninguna prueba que nos confirme la sospecha. Cuando sospechamos una neumonía hacemos una radiografía de tórax y si se ve en la imagen el diagnóstico es claro; neumonía. Sin embargo esto no ocurre en el TDAH. El diagnóstico es clínico, es decir que con la entrevista clínica, una serie de escalas que rellenan padres y profesores y en algunos casos descartando otras causas de enfermedad o problemas que puedan tener asociados podemos llegar al diagnóstico.



Si un niño es tan movido que no puede quedarse quieto en clase, está continuamente levantándose de la silla, es tan inatento que no puede mantener la concentración ni 5 minutos, que pasa una mosca y sigue su trayecto fielmente, que necesita a su padres, hermanos o vencindario 24/7 para conseguir hacer los deberes y todo ello le lleva a suspender asignaturas, pues llámalo como quieras pero estoy segura que ese niño necesita ayuda.


No sé porqué el diagnóstico tiene tan mal estigma, pero seamos claros, lo único que quiere decir es que tiene un problema, lo hemos detectado, vamos a ayudarle.

El diagnóstico lo tiene que hacer un médico experimentado en este campo, neuropediatras, psiquiatras, psicólogos especializados y nunca la vecina a la que tu hijo le recuerda a un sobrino que tuvo que "esque era igualito".


Una vez tenemos el diagnóstico la familia debe ser una experta en TDAH, debe saber más que el propio médico ya que aprender a llevar a estos niños es la clave del éxito. Ayudarle a mejorar su problema, darle pautas, llenarle de motivación y fomentar su autoestima ¿y cómo pueden hacer esto?


  • Simplificar las reglas de la casa o el lugar donde se encuentre. Definir reglas claras de consecuencias y premios para ciertos comportamientos.

  • Asegurarse de que sus instrucciones son comprendidas.

  • Aumentar la estructura y el orden de la casa.

  • Establecer rutinas estables y predecibles para estructurar el tiempo.

  • Eliminar ruidos y distracciones, especialmente durante la realización de tareas que requieren concentración.

  • Ayudar al niño a terminar una tarea o encargo dividiéndolo en pasos menores (enseñarle a hacer las cosas "paso a paso").

  • Hacer tangibles los pensamientos y la solución de problemas.

  • Enseñarle a ser organizado y fomentar sus habilidades sociales.

  • Motivar y mejorar la autoestima del niño, utilizar mensajes positivos. Procurar dar a su hijo un refuerzo positivo inmediato y frecuente.

  • Aprender a manejar las propias emociones negativas (enfado, culpa, amargura) y mantener una actitud positiva. Ser indulgentes.


Además, es importante que los padres ayuden al niño a saber que él también puede hacer cosas para mejorar su propio TDAH. Implicar al niño en pequeñas obligaciones y responsabilidades que debe y puede asumir.


Para mejorar su concentración puede hacer cosas como dejar la ropa del colegio y la mochila preparadas la noche anterior, para no hacerlo con prisas por la mañana. Dormir suficiente para concentrarse mejor al día siguiente. Debe desayunar bien y tomar su medicación por la mañana para poder concentrarse y tener energía. Pueden hacer una lista de estas cosas para acordarse mejor.

Todo lo que implique estructura, organización y previsión, favorece el funcionamiento del niño: relojes, calendarios, ordenadores, agendas, notas, listas de cosas que hay que hacer, prioridades (hacer hoy, hacer mañana, etc.), favorecen que el niño tenga un recordatorio externo de la estructura, que él solo no puede obtener, por su TDAH.


La puesta en práctica de estas medidas conductuales de forma rutinaria y el entrenamiento en los ejercicios descritos ayudarán al niño a conseguir pequeños logros, lo que favorecerá que progrese y no se rinda.


Y en el colegio también se puede hacer mucho por ellos con adaptaciones metodológicas; estimular su atención sentándoles en primera fila, dándoles más tiempo para realizar un examen, en caso de inatención, mandarle pequeñas tareas como escribir en la pizarra, sacarle punta al lápiz o ir a buscar las tizas en el caso de un exceso de actividad...


Y si con todo esto no es suficiente es entonces cuando hay que valorar la necesidad de una medicación que pueda complementar todas estas medidas. Y esto creo que es importante. No se trata de una pastilla mágica que lo soluciona todo. Es una ayuda, un complemento a todas las medidas que hemos comentado.

Pero todo esto debe pasar antes de que se depriman, se frustren o presenten fracaso escolar.

Llamémoslo como queramos pero sobretodo ayudemos a estos niños a funcionar correctamente en su día a día.