Me dijo que no tenía nada....

30.07.2020

En efecto, pero no porque no quiera, sino porque no lo necesita.

Es muy frecuente en la práctica diaria encontrarse con padres que después de la valoración de su hijo/a con cara de decepción te miran y te vuelven a preguntar buscando algún atisbo de esperanza... entonces.. apiretal y ya?¿No le vas a recetar antibiótico?













En medicina y en pediatría, especialmente, es muy muy frecuente que los procesos infecciosos que pasan los niños precisen sobretodo observación y no necesiten en principio nada más que un antitérmico.

Y esto en contra de lo que muchos padres creen es algo bueno. Y me explico.

Soy fan incondicional de los antibióticos, salvan vidas a diario. Pero si los tomas cuando no los precisabas no sólo no te van a servir en el momento sino que cuando los necesites de verdad puede ser que ya no te puedan ayudar.


Si damos antibiótico "por si acaso", "para la tranquilidad de los padres", "porque me lo pedían los padres..." sólo conseguimos que las bacterias que conviven con nosotros de forma habitual saquen sus artimañas de bichos malos y consigan hacerse resistentes a todo tipo de tratamiento, y es ahí cuando tenemos un problema.


Si tu hijo/a tiene fiebre pero no necesita antibiótico, es un motivo de alegría, no de decepción. Las infecciones más frecuentes en los niños son causadas por virus y por desgracia, aún no tenemos nada que consiga matarlos.


¿Y cómo sabes que es un virus si no le has hecho ninguna prueba? ¿Y cómo sabes que es un virus si tiene fiebre muy alta? ¿y cómo sabes que es un virus si hace 15 días estaba también con fiebre?


Hay muchos datos de la exploración física y de la entrevista que nos hacen sospechar firmemente que se trata de una infección vírica y la evolución en muchos casos nos guía en la toma de decisiones.


Generalmente, las infecciones graves producidas por bacterias nos "avisan", aparecen lesiones en la piel color violáceo que no desaparecen cuando las apretamos, pueden provocar dificultad para respirar, mal aspecto, vómitos incontrolados... y es lo que llamamos signos guía de alarma.


En otras ocasiones identificamos "cuadros típicos" de infecciones víricas. Por ejemplo, y a muchas os sonará, tres días de fiebre seguida de unas ronchitas rosas que aparecen por todo el cuerpo, lesiones rojitas en las manos, pies y boca, manchitas en la garganta, diarrea...


Y lo cierto es que a veces estas infecciones producidas por virus pueden sobreinfectarse por bacterias y ojalá pudieramos con una bola del futuro saber en qué situaciones va a pasar, pero de momento debemos conformarnos con la vigilancia de estos signos de alarma.


Por eso, cuando decimos, parece un virus, de momento sólo lo vigilaremos, no le estamos quitando importancia, estamos vigilando que no aparezca ningún signo que nos haga sospechar que quizá sea momento de pensar que ese niño o niña necesita un antibiótico.


A veces, tenemos la necesidad de que nos receten "algo", lo que sea, ya que genera una falsa sensación de seguridad. Pues os diré que a veces la vigilancia es ese algo que necesitamos.


Siempre me acuerdo de un profesor de la universidad que contaba que cuando se encontraba con estos casos, con gran seguridad decía "pues señora, usted lo que necesita es no comer más tomates" y todos felices.


Pero con lo ricos que están los tomates, mucho mejor explicar los motivos de porque cualquier cosa que pueda recomendarte no te va a servir de nada y en algunos casos incluso puede ser perjudicial. 


Un ejemplo muy habitual son los jarabes para la tos... muchos padres no saben que no solo no son eficaces en los niños con tos sino que puede provocarles crisis de asma...