Espasmo del llanto

04.03.2021

¡Deja de llorar, que te va a dar un patatús! Tanta verdad en esta frase...

Seguro que muchas habréis oído o vivido en vuestras propias carnes como los niños y niñas pueden llegar a desmayarse si lloran mucho.


Y es verdad. Los espasmos del llanto son una entidad relativamente frecuente que los padres y cuidadores deben conocer, puede alarmar mucho y saber cómo actuar da mucha tranquilidad.


Como muchas cosas en medicina, no se sabe la causa por la que se producen aunque existen diferentes teorías al respecto.


Los bebés entre el año y medio y los tres años en el contexto de un llanto intenso pueden dejar de respirar, pueden ponerse azules y perder el conocimiento durante escasos segundos y recuperarse como si nada hubiera pasado.. Recuperándose ellos, porque si tu lo has vivido me parece que no te recuperas en unos cuantos días.


Hay diferentes grados de espasmos, solo hacer una pequeña apnea (aguantar el aire), aguantar el aire y ponerse azul, hacer una apnea ponerse azul y perder el conocimiento durante escasos segundos o que la pérdida de conocimiento sea más prolongada llegando a adoptar posturas de hiperextensión del cuerpo.


En realidad todo lo que puede acompañar a un espasmo de llanto es lo mismo que ocurre durante un síncope (desmayo). El oxígeno deja de llegar al cerebro, y para evitar el daño derivado de esto el cuerpo que es muy listo dice "pues me apago, me reseteo" porque yo sin oxígeno no puedo vivir.


Es un proceso benigno que no tiene ninguna repercusión a nivel de salud sobre los niños. Sé que es difícil asimilar esto con lo abigarrado del cuadro.


Es importante saber que cuando esto nos ocurra podemos hacer varias cosas. Cuando comience el llanto intenso e incontrolable hay que intentar consolarlo pero sin entrar en pánico ya que ellos notan mucho si nos ponemos nerviosos. Cuando comienzan a "aguantar el aire" a veces dar un soplido activa un reflejo que les lleva a retomar la respiración. Si llegaran a perder el conocimiento debemos actuar como ya hemos comentado en otras ocasiones. Retirar objetos peligrosos de su alcance con los que se pueda golpear y mantener la calma, son segundos aunque parezcan horas.


Cuando el niño se recupere es importante no "montar un gran drama". Está comprobado que los niños son capaces de autoinducirse estos espasmos, pueden llegar a ser conductas habituales en el contexto de rabietas. Dificilísimo de asimilar, y seguramente muchas penséis:  Venga ya!

Pero es cierto, sobre todo si con esas conductas consiguen lo que quieren.


Esto no siempre es así ya que el llanto a veces ocurre a edades más tempranas y en contexto de llanto inducido por dolor, un traumatismo, una vacuna, hambre... pero mucho cuidado en el contexto de perretas ya que pueden ser conductas que se perpetúen.


Creo que esto necesita aclaración. No digo que haya que ignorar el motivo de la rabieta o del llanto, ni mucho menos. Creo que lo importante es validar sus emociones y sus sentimientos y que sientan que por supuesto te importa el motivo de su enfado o frustración para no llegar a ese punto. Pero supongamos que el motivo del llanto es que deseaba un helado y no era momento de helado. Tras el episodio no deberíamos darle el helado sino explicarle los motivos por los que no es momento para tomarlo, proponiendo quizá otro momento en el que sí pueda tomarlo.


Creo que es importante recalcar lo que no se debe hacer. No coger en brazos al niño o niña y zarandearles intentando "que se despierte". No meter nada en la boca. En realidad, no hacer nada que no sea esperar a que se pase. Os sorprendería las cosas que se pueden hacer en momentos de tanto estrés.


Resumiendo, es frecuente y "normal" que los niños con el llanto dejen de respirar, que este cese de la respiración les puede poner de color azulado y que si se mantiene en el tiempo pueden llegar a perder el conocimiento y caer al suelo.

Es una entidad benigna, muy bien conocida en pediatría y no requiere ninguna medicación ni prueba complementaria.


Creo que es importante saber cómo debes actuar en caso de que te pase, el conocimiento es la mejor herramienta para mantener la calma. Desde luego si te quedan dudas o no tienes claro que se trate de eso siempre debes consultar con tu pediatra.


¡Para eso estamos!